Alberto Núñez Feijóo llega a un acto de su partido, fuera del coche, reflejado en la ventanilla del presidente, le espera Xerardo Fernández Albor. La fotografía es muy buena, pero a mí me llama la atención por tres razones fundamentales: Es precampaña, en ella aparecen el primer y el último (hasta ahora) presidentes autonómicos de la Xunta y en la cara de Feijóo veo inseguridad, incertidumbre, incluso una pizca de miedo.

Es un retrato íntimo, aunque sin el beneplácito del retratado. Vemos a Feijóo antes de bajar del coche, cuando todavía no comenzó el baño de multitudes y no tiene que sonreír, estrechar manos o besar bebés. Esta foto es como un micrófono abierto o una cámara que no deja de grabar mientras echas la bronca a un ayudante.

Esta fotografía de Feijóo nos muestra a un presidente desnortado, pero consciente de que afronta una campaña electoral que sólo ganará si la pierde la oposición, ya que los resultados de su gestión han supuesto para Galicia 113.000 parados más (hasta un total de 276.000) y un incremento del 88 % del déficit autonómico (datos del Banco de España), según recoge Manuel Lago para La voz de Galicia en El falso argumento de la solvencia.

La fotografía la tomó Anxo Iglesias para El País y fue modificada como si fuese un meme, por ejemplo, estas:

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