Llevo años preocupado por la marcha del BNG. No tanto por compartir ideología (que también, aunque tal vez sólo en lo referente a aspectos y posiciones concretas), sino por higiene democrática, por la necesidad de que haya un tercer partido que haga de contrapeso a PP y PSOE.
Es necesario que haya un BNG fuerte que sirva de alternativa a la alternancia, de vigilante y, llegado el caso, de “perro de presa” a los dos partidos nacionales. Esto no tendría porqué derivar necesariamente en un gobierno bipartito (como el que ya tuvimos en Galicia), ni en un nacionalista, por más que en ocasiones se me antoje deseable. Me conformaría con que fuese una especie de terapia política. Seguir leyendo


La
