La generación estafada

Robo el título de la entrada de Nacho Escolar. Es una entrada breve pero muy ilustrativa.

Afortunadamente, yo también tengo 35 años. Afortunadamente, tengo trabajo, vivienda, familia… y hasta algún que otro capricho. Pero también tengo un hijo y el panorama que presenta Escolar en su segundo párrafo sea algo más que eso y se convierta en una tendencia. Un panorama es algo más o menos estático; por contra, la tendencia es dinámica e implica una línea que, salvo desviaciones mínima o crisis, se mantiene y se acentúa.

Si a nosotros, como dice Escolar, nos dieron «hiperespacio a cambio de espacio» y la siguiente generación «ni tiene nada ni aspira a nada», ¿qué les espera a las siguientes?

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2 comentarios

  1. Querido Manuel, nuestra generación no se ha inmutado ni movilizado por nada. Podíamos creer que era porque los grandes cambios y logros se habían alcanzado y no había nada por lo que lucha, pero ya se ha demostrado que no es cierto. Un paro del 20%, una vivienda inalcanzable desde hace décadas, cesión fácil de condiciones de trabajo peleadas por nuestras generaciones anteriores, explotación admitida como algo normal y continuos recortes laborales. Culpamos a los políticos cuando la conciencia política del ciudadano ni existe ni quiere participar (mira la diferencia con el resto de países). Lo más parecido a manifestaciones o presiones con teclear desde nuestro sillón para descargas gratis.
    ¿Crees que esto cambiará por los hijos de una generación que no se preocupa por su futuro ( jubilación a los 67, años cotizados, etc.). No lo vivirán como una tragedia porque no saben lo qué es y el presente manda. ¿Los sindicatos son los padres?
    Asume el vacío o la salvación por la inmigración (esos sí saben que es trabajarse una vida y un futuro), pero como cantaba Sid Vicius antes de la subida de la Tatcher al poder «No future».
    PD: Si llego a saber que escribo más que tú en la nota me abro un blog 😉

    1. Por partes.

      No digo (no puedo decirlo) que nuestra generación haya luchado por nada. Tú, que me conoces, sabes que llevo mucho tiempo diciendo que en este país lo único que importa es el fútbol (y ni eso, si no es el Madrid, el Barcelona o, ahora, la selección) y que, mientras vaya bien, el resto es secundario. Nuestra generación está adocenada, aburguesada y acomodada en sus sillas y sus ordenadores. Nos fabricamos la ilusión de que los teclados son nuestras armas, las pantallas nuestras barricadas e Internet el campo de batalla, pero nos olvidamos (o preferimos olvidar, me temo) de que lo importante hay que conseguirlo en el mundo real. Internet es una herramienta, pero nada más.

      En cuanto a la conciencia política, no podemos tenerla. Nuestros padres lucharon más o menos abiertamente por lo que ahora estamos dejando escapar. Para nosotros, es lo normal. Son derechos de nacimiento, nada conquistado y, ya sabes, eso le quita importancia (no digo que deba, ojo).

      Como dices, «el presente manda» y es posible que mi hijo no conozca un mundo ni remotamente parecido al nuestro o al de nuestros padres. O, a lo mejor, es la generación de mi hijo la que tiene que recuperar lo que nosotros y los que vinieron después dejamos escapar.

      Y, sí, confío en la inmigración como tabla de salvación, pero también en la emigración. No me extrañaría que esté a la vuelta de la esquina el momento en que volvamos a irnos a Alemania, Suiza o Francia para ganarnos los garbanzos y mandar cuatro euros a casa… ¿Acaso no reclaman trabajadores cualificados en Alemania? ¿No emigraron enfermeras al Reino Unido porque allí no había y pagaban mejor que aquí? ¿Cuánto falta para que reclamen albañiles? Porque, te recuerdo, los jornaleros del campo ya se van a Francia.

      Y ábrete un blog, macho 🙂

      Y, sí, acabo de escribir un post en un comentario 😉

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