Siempre sentí una fascinación casi enfermiza por las ruinas, los edificios abandonados y los escenarios postbélicos. Aunque la causa de esos «decorados» fuese trágica. Este es el caso del pueblo de Oradour-sur-Glane, donde, durante la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar un capítulo escalofriante que ilustra a la perfección los límites de barbarie a los que puede llegar el ser humano. 

Oradour-sur-Glane, por skiena
Oradour-sur-Glane, por skiena

Después de la matanza de todos los habitantes del pueblo y de su incendio, el pueblo nunca fue reconstruido o repoblado, por lo que hoy es sirve como recuerdo de la crudeza de una guerra y de la crueldad humana.

Más fotos en Flickr.

Publicado originalmente en Visiones en mayo de 2008.

Deja un comentario

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.