¿Quiénes son los violentos del parc de la Ciutadella?

ACTUALIZACIÓN (18:02): Jordi Gracia, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Barcelona, escribe en El País Las razones de los toldos columna en la que demuestra que la culpa de lo sucedido en Barcelona es del conseller Felip Puig: por chulería, falta de previsión, desidia o “cálculo político astuto e irresponsable”.


ACTUALIZACIÓN (15:43): La Vanguardia recoge la siguiente noticia: Puig anuncia que estudia denunciar a Arcadi Oliveres por calumnias a la policía catalana en la que, además de lo que dice el titular, que no es poco, el conseller de Interior dice que los manifestantes “tenían feroces ganas de batalla campal”.


ACTUALIZACIÓN (15:30): Según leo en ElMundo.es los Mossos denuncian imágenes ‘manipuladas’ de los ‘indignados’ y Puig asegura que se les ha ‘vendido’ en la red para ‘estigmatizarlos’.


Ayer, en el parc de la Ciutadella, en Barcelona, los manifestantes del movimiento #15M trataron de impedir que los diputados catalanes accediesen al Parlament. Aún a sabiendas de que su actuación es constitutiva de delito. Pese a eso y a alguna situación de pésimo gusto (como “marcar” a una diputada pintándole la gabardina), todo fue normal. Hasta que un grupo de alterados empezó a lanzar objetos contra los furgones policiales, algo que acabó en una carga policial en defensa propia.

Llegados a este punto todos nos echamos las manos a la cabeza y entonamos el “no nos representan” que días atrás dedicábamos a los políticos.

Hasta que empezaron a circular unas fotos y unos vídeos (en los que se vefrancamente poco) que pusieron en Isla Tortuga y que demostraban que los violentos de la Ciutadella eran policías infiltrados. Hubo gente que no se lo creyó por venir de la fuente que viene, pero, al menos en mi caso, ya sembró la semilla de la duda. Hasta que vi el siguiente vídeo, entonces la duda se convirtió en certeza:

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El mejor equipo de España

No soy mucho de hablar de deporte. Y mucho menos de fútbol. Pero en época de Mundial no me puedo resistir.

El otro día, viendo el Portugal-España empecé a echar cuentas de la gente que estaba en el campo y que pertenecía al Barcelona: Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Villa y, creo, Pedro. Siete de los catorce que jugaron. Casi la mitad. Si a estos sumamos los que no jugaron, como Víctor Valdés, y a otros que están en otros equipos, como Messi, me parece a mí que el Barça tiene, con mucha diferencia el mejor equipo de la Liga.

Como el año pasado, la duda es si el banquillo estará a la altura. Hasta ahora lo consiguieron y, como sigan así, creo que habría que hacer lo que dice un compañero de trabajo (madridista él, pobre): darle el título al Barcelona y que el resto jueguen por las sobras.

Mourinho o cómo aburrir a las ovejas

Hacía tiempo que no me aburría tanto viendo un partido de fútbol. Desafortunadamente, a mí no me afectó la “potente señal de origen desconocido” que impidió que Telemadrid pudiese emitir correctamente el partido. Así que lo vi.

[NOTA: Que conste que esto no es una crónica, sólo unas pequeñas apreciaciones personales]

El jugó (o algo) con orden, centrándose en el trabajo colectivo, la disciplina y la sangre fría, que no es poco. Pero no intentaron nada en ataque. Sacaban el balón de portería directamente fuera, como si fuese un partido de rugby y tratasen de ganar metros, pero sin presionar la salida del balón del Barcelona. ¡Si Eto’o estuvo jugando de lateral derecho!

Los locales se resumen en una palabra: Piqué. Fue el mejor de los de Guardiola, metió el gol (en posible fuera de juego) que dio esperanza al barcelonismo, subió el balón y no falló en las pocas ocasiones en las que tuvo que ejercer de defensa.

Pero la final es para el Inter de Mourinho. Y menos mal que es a partido único. Si hubiese ida y vuelta juro que ya no la vería. Qué sopor, madre mía.