Las “predicciones” del pulpo Paul

Me llama la atención la expectación que están creando las “predicciones” del pulpo Paul. Es el nuevo oráculo de Delfos, pero en lugar de ser un pitón, es un pulpo; y, en lugar de estar en un templo griego dedicado a Apolo, está en un acuario de Oberhausen (Alemania). Como en la antigüedad hay gente que lo toma con respeto, casi con reverencia, mientras que otros se acercan a él con una mal disimulada sorna.

Al parecer el acierto del cefalópodo supera lo estadísticamente probable y ronda (si no lo alcanza) el 100% de aciertos (sólo falló el resultado de la final de la Eurocopa pasada, otro España-Alemania). Hoy dijo que ganará España. Veremos qué pasa mañana.

La otra vertiente de esto es que no entiendo la relevancia que está teniendo en la prensa y las televisiones. Se desperdicia un montón de tiempo para una curiosidad, para una anécdota que, encima, se repite durante todos los grandes certámenes deportivos en distintos lugares del mundo. Esto es algo que dice bien poco del rumbo que está tomando el periodismo deportivo y de los consumidores de dicho periodismo.

El mejor equipo de España

No soy mucho de hablar de deporte. Y mucho menos de fútbol. Pero en época de Mundial no me puedo resistir.

El otro día, viendo el Portugal-España empecé a echar cuentas de la gente que estaba en el campo y que pertenecía al Barcelona: Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Villa y, creo, Pedro. Siete de los catorce que jugaron. Casi la mitad. Si a estos sumamos los que no jugaron, como Víctor Valdés, y a otros que están en otros equipos, como Messi, me parece a mí que el Barça tiene, con mucha diferencia el mejor equipo de la Liga.

Como el año pasado, la duda es si el banquillo estará a la altura. Hasta ahora lo consiguieron y, como sigan así, creo que habría que hacer lo que dice un compañero de trabajo (madridista él, pobre): darle el título al Barcelona y que el resto jueguen por las sobras.

Mourinho o cómo aburrir a las ovejas

Hacía tiempo que no me aburría tanto viendo un partido de fútbol. Desafortunadamente, a mí no me afectó la “potente señal de origen desconocido” que impidió que Telemadrid pudiese emitir correctamente el partido. Así que lo vi.

[NOTA: Que conste que esto no es una crónica, sólo unas pequeñas apreciaciones personales]

El jugó (o algo) con orden, centrándose en el trabajo colectivo, la disciplina y la sangre fría, que no es poco. Pero no intentaron nada en ataque. Sacaban el balón de portería directamente fuera, como si fuese un partido de rugby y tratasen de ganar metros, pero sin presionar la salida del balón del Barcelona. ¡Si Eto’o estuvo jugando de lateral derecho!

Los locales se resumen en una palabra: Piqué. Fue el mejor de los de Guardiola, metió el gol (en posible fuera de juego) que dio esperanza al barcelonismo, subió el balón y no falló en las pocas ocasiones en las que tuvo que ejercer de defensa.

Pero la final es para el Inter de Mourinho. Y menos mal que es a partido único. Si hubiese ida y vuelta juro que ya no la vería. Qué sopor, madre mía.