Las “predicciones” del pulpo Paul

Me llama la atención la expectación que están creando las “predicciones” del pulpo Paul. Es el nuevo oráculo de Delfos, pero en lugar de ser un pitón, es un pulpo; y, en lugar de estar en un templo griego dedicado a Apolo, está en un acuario de Oberhausen (Alemania). Como en la antigüedad hay gente que lo toma con respeto, casi con reverencia, mientras que otros se acercan a él con una mal disimulada sorna.

Al parecer el acierto del cefalópodo supera lo estadísticamente probable y ronda (si no lo alcanza) el 100% de aciertos (sólo falló el resultado de la final de la Eurocopa pasada, otro España-Alemania). Hoy dijo que ganará España. Veremos qué pasa mañana.

La otra vertiente de esto es que no entiendo la relevancia que está teniendo en la prensa y las televisiones. Se desperdicia un montón de tiempo para una curiosidad, para una anécdota que, encima, se repite durante todos los grandes certámenes deportivos en distintos lugares del mundo. Esto es algo que dice bien poco del rumbo que está tomando el periodismo deportivo y de los consumidores de dicho periodismo.

Ya sé a qué selección seguiré este Mundial

Desde su participación en el Mundial de1982, me quedé prendado para siempre de este pequeño país.

Años más tarde, Federico Trillo, por entonces ministro de Asuntos Exteriores, lanzó aquella proclama (“¡Viva Honduras!”) ante unos soldados salvadoreños que, ardorosos, respondieron (“¡Viva!”). Aquí pensé “cómo ha de ser Honduras para que hasta los ministros y militares de otros países le lancen vivas”.

Ahora, nuevamente en un Mundial, y en el grupo de España, por añadidura, hace que recupere el cariño y el respeto por este país americano.

¡Viva Honduras!