De periodismo, pulpos y burdeles

Hay una frase que dice:

No le digáis a mi madre que soy periodista, prefiero que siga creyendo que toco el piano en un burdel

Hasta ahora siempre la había dicho en broma, pero me da a mí que, desde lo de hoy con el pulpo Paul, con sus noticias, sus urgentes, sus retransmisiones en directo… creo que empezaré a decirla en serio.

Menos mal que ya no ejerzo como periodista.

Actualizado 1: Y menos mal que hay gente que trata lo del pulpo Paul críticamente, como JR Mora

Actualizado 2: Y quien se lo toma con humor, como @iescolar, que dice “¿A quién le sorprende lo del pulpo? ¿Qué mejillón preferirías tú? ¿Uno de Galicia u otro sacado del puerto de Rotterdam?”.

Actualizado 3: Leo en el Twitter de @Rinze que en Rusia tienen un caracol que predice los resultados. Como dice él, “gran planeta, pardiez”.

Las “predicciones” del pulpo Paul

Me llama la atención la expectación que están creando las “predicciones” del pulpo Paul. Es el nuevo oráculo de Delfos, pero en lugar de ser un pitón, es un pulpo; y, en lugar de estar en un templo griego dedicado a Apolo, está en un acuario de Oberhausen (Alemania). Como en la antigüedad hay gente que lo toma con respeto, casi con reverencia, mientras que otros se acercan a él con una mal disimulada sorna.

Al parecer el acierto del cefalópodo supera lo estadísticamente probable y ronda (si no lo alcanza) el 100% de aciertos (sólo falló el resultado de la final de la Eurocopa pasada, otro España-Alemania). Hoy dijo que ganará España. Veremos qué pasa mañana.

La otra vertiente de esto es que no entiendo la relevancia que está teniendo en la prensa y las televisiones. Se desperdicia un montón de tiempo para una curiosidad, para una anécdota que, encima, se repite durante todos los grandes certámenes deportivos en distintos lugares del mundo. Esto es algo que dice bien poco del rumbo que está tomando el periodismo deportivo y de los consumidores de dicho periodismo.