La palabra que no se puede escribir

Henar León me hace llegar por Twitter una entrada tan breve como interesante sobre una palabra que no se puede escribir en castellano. No se trata de un término en otro idioma o de algún tipo de grafía extraña. Es una forma verbal castellana. La palabra que no se puede escribir es, ni más ni menos, el imperativo de salirle (“salirle al paso a alguien”, por ejemplo).

¿Cuál es la razón de que este imperativo no sea representable gráficamente? La que Eosar (autor del post en cuestión) recibió como respuesta a su consulta a la RAE:

La interpretación forzosa como dígrafo de la secuencia gráfica ll en español hace imposible representar por escrito la palabra resultante de añadir el pronombre átono le a la forma verbal sal (imperativo no voseante de segunda persona de singular del verbo salir), oralmente posible si, por ejemplo, ordenáramos a alguien salir al paso o al encuentro de otra persona aludida con el pronombre le: [sál.le al páso], [sál.le al enkuéntro]. Puesto que los pronombres átonos pospuestos al verbo han de escribirse soldados a este, sal + le daría por escrito salle, cuya lectura sería forzosamente [sá.lle], y no [sal.le].

Es un caso tremendamente curioso y, como se dice en la entrada original, “quizá sea el único bug de la ortografía española”.

Creo que a Xosé Castro le gustará este caso.

Por cierto, que el blog en el que está este post, Un arácnido una camiseta es muy interesante.

Antisemitismo

Por mor del (mal) uso y, sobre todo, del abuso, la palabra semita ha pasado a identificarse con judío. Así, cualquier persona que esté en contra de los judíos (religiosa o políticamente, cuando se asimilan al estado de Israel), pasa a ser automáticamente antisemita.

Según la RAE, semita es:

  • adj. Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. U. m. c. s.
  • adj. Se dice de los árabes, hebreos y otros pueblos. U. m. c. s.
  • adj. Perteneciente o relativo a estos pueblos.

Estos “otros pueblos” de los que habla la RAE son, según la Wikipedia todos los pueblos que hablen amhárico (Etiopía), árabe (norte de África, península Arábiga y Oriente Próximo), arameo (Oriente Medio y Oriente Próximo), ge’ez (Etiopía, Eritrea e Israel), hebreo (Israel), maltés (Malta) y tigriña (Eritrea y Etiopía). Por lo tanto, la extensión geográfica y humana de los pueblos semitas abarca mucho más que lo representado meramente por el pueblo judío.

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Página uno: un año dentro del New York Times

Leo en Perogrullo que se presenta en Sundance el documental Page One: A Year Inside the New York Times (Página uno: un año dentro del New York Times). Como se puede imaginar, se trata de un documental sobre el periodismo que, además, tiene el aliciente de estar rodado en uno de los mayores y mejores medios del mundo. Por si aún así nos pareciese poco apetecible, tengamos en cuenta un par de factores más: la crisis económica mundial y la crisis del periodismo tradicional.  Seguir leyendo

Transparente

Según la RAE, transparente significa:

(Del lat. trans-, a través, y parens, -entis, que aparece).
1. adj. Dicho de un cuerpo: A través del cual pueden verse los objetos claramente.
2. adj. Dicho de un cuerpo: translúcido.
3. adj. Que se deja adivinar o vislumbrar sin declararse o manifestarse.
4. adj. Claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad.
5. m. Tela o papel que, colocado a modo de cortina delante del hueco de ventanas o balcones, sirve para templar la luz, o ante una luz artificial, sirve para mitigarla o para hacer aparecer en él figuras o letreros.
6. m. Ventana de cristales que ilumina y adorna el fondo de un altar.

La primera acepción es la que tenemos todos en la cabeza; la segunda, me la creeré, porque lo dice la RAE (aunque discrepo); la tercera y la cuarta, son las acepciones metafóricas y conocidas; la quinta y la sexta, las desconocía por completo.

“Vale, que sí, que muy bien, pero, ¿a qué tanta historia?”. Ahora llegamos a eso. Transparente tiene una influencia sobre mí como pocas palabras. Es oírla en determinados contextos y notar un escalofrío recorrerme la espalda. Además, ninguna de las dos acepciones encaja en ninguna de las recogidas de la RAE. ¿Cuál es? Muy sencillo, si se puede ver a través de algo, es que ese algo no se ve.

El primero de los dos casos a los que aludiré, la suelen decir los desarrolladores de aplicaciones y funcionalidades, al menos en internet: “la gestión de esta aplicación será transparente para vosotros”. Eso me da miedo. Lo que quieren decir es que nada de lo que hagamos afectará a nuestra forma de trabajar, aunque, en la realidad, muchas veces acaba significando que, hagas lo que hagas, no verás cambio alguno.

El segundo, es cuando los políticos dicen que su “gestión será transparente”. Aquí lo que entiendo no es lo que ellos quieren dar a entender (que se podrá ver todo lo que hagan), sino que su gestión será como el juego del trilero: harán sus malabarismos, dirán todas las palabras vacías que quieran, se quedarán con nuestro dinero y, después, no veremos nada  (los fans de Terry Pratchett ya sabréis que esta idea parte de la política del patricio de Ankh Morpork).

¿Por qué dicen “género” cuando quieren decir “sexo”?

Continuamente leo y oigo la palabra género referida al sexo de las personas. Y no ese uso no es correcto. Las personas tenemos sexo, no género. El género, es propio de la gramática, entre otras, según la RAE [definición de género | definición de sexo].

No voy a entrar en razonamientos. Sólo es una queja.

Actualización: Manolo Merino explica detalladamente por qué se debe decir sexo en lugar de género en Primum non nocere.

Anónimo con nombre

Aunque sea una contradicción en sí mismo, el nombre del blog tiene su justificación.

El periodismo está instalado en la desidia lingüística. Se usan las palabras que nos suenan que pueden ir en un lugar sin pararnos a pensar si son correctas o no. “Nominar” o “ignorar” son dos de ellas que pasaron el cada vez menos estrecho tamiz de la RAE. Muchas son calcos del inglés, como los dos ejemplos citados. Otras, son interpretaciones erróneas de la definición, como el caso de la violencia de “género” (ya hablaré otro día de ésta), que, por lo menos, demuestran un cierto conocimiento. Y, por último, están las que hacen ver que quien habla no sabe lo que dice.

En esta última categoría entra la palabra “anónimo”. El significado estricto es “sin nombre”, pero el que se le está dando en los medios de comunicación (en todos, no se me excusen) es el de “persona no famosa”. Así, en laSexta tienen un programa de reportajes periodísticos, del estilo de Mi cámara y yo, llamado Vidas anónimas que consiste en contar la vida de gente normal y corriente que, pese a no ser famosos, tienen nombres.

E incluso apellidos.